Universidad, octubre

2014.

 

Emma Watson, que interpretó a Hermione Granger (la joven del trío de héroes en las películas de Harry Potter) fue nombrada este año por ONU Mujeres Embajadora de Buena Voluntad de Naciones Unidas. Desde su rango dio un discurso, en la Asamblea General de la institución, orientado a sensibilizar a los varones de la especie para sumarlos a las mujeres en su lucha feminista. Watson entiende el feminismo como… “la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos”. Dio un nombre propio a su cruzada: HeForShe. Resolvió así el sentido de su propuesta: “Si dejamos de definir a cada uno de nosotros por lo que no somos y comenzamos a definirnos a nosotros mismos por lo que somos-todos podemos ser más libres y esto es de lo que HeForShe se trata. Se trata de la libertad” (69 Sesión de la Asamblea General de la ONU, septiembre 2014). No advirtió que ‘pasar de una definición de cada uno por lo que no es (otredad)´' a una definición de lo que somos todos’ contiene un vínculo no solo con ‘la’ libertad, sino un tránsito desde el individualismo liberal (centrado en una igualdad abstracta) a un socialismo en el que los diversos se producen unos a otros como legítimos seres humanos mediados por vínculos económico-político-culturales. Pese a ello fue muy aplaudida.

   El feminismo durante el siglo XX ha sido no un movimiento, sino un movimiento de movimientos, en opinión de Francesca Gargallo, mujer que plantea su lucha desde lo que valora otredad histórica y complejamente oprimida: mujer, indígena, campesina,  latinoamericana. Gargallo, obvio, no aísla individuos, si de feminismo se trata, sino se centra en relaciones de dominación. El feminismo de HeforShe, en cambio, es de corte liberal. Significa que los individuos existen antes que sus relaciones sociales. Se esfuman así las relaciones de dominación (patriarcado, machismo) y de rechazo/odio (ginefobia) que articulan hoy a mujeres y varones. Watson lleva razón en que esto no favorece a nadie. Ni a mujeres, en primer lugar, ni a machos, niñas/os, jóvenes y ancianas/os ni tampoco a la Naturaleza.  Pero así ha venido la especie, de peor en peor. Y desde largo. Un pétreo cuento macho es el de Eva y Adán.

   El feminismo con espíritu liberal resulta pobre porque desea una igualdad que no pasa por liquidar relaciones de dominación. Si se repara en esto, se advierte por qué en la alocución de Watson no aparece una denuncia de las familias que constituyen un espacio central para reproducir las sujeciones y dominaciones de sexo-género. Habla así de su familia: “Me considero privilegiada porque mis padres no me quisieron menos por haber nacido mujer”.  En realidad, mamá y papá pueden amar intensamente a sus hijas y sin conflicto comportarse tenazmente patriarcales. Las películas de Harry Potter no habrían tenido la misma taquilla si hubiesen sido encabezadas por Hermione Granger. “Hermione y la cámara secreta”, por ejemplo. La no discriminación entre diversos es asunto cultural, no  solo de legislación o voluntad personal.

   Watson de paso taconeó espíritus de combatientes. Denunció que “… luchar por los derechos de las mujeres es para muchos sinónimo de odiar a los hombres”. Un estereotipo machista dice que el feminismo es cosa de lesbianas y andrófobas o androairadas. Por su parte, un sector del feminismo estima la especie estaría mucho mejor sin los machos. Tiene sus razones y está en la lucha no desde Eva y Adán, pero  hace ya rato. Si se pide solidaridad entre todos no se puede ir por el mundo pisoteando callos. Menos si se trata de pies de mujeres que luchan por su legítima escogencia de pareja.

   Un día después de Watson, y en el mismo escenario, el Presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís Rivera quiso debutar como estadista internacional señalando que “No nos es permitido el silencio…”. Buen lema. Pero su discurso antibélico no nombró a Estados Unidos, principal guerrero hoy, con Bush y Obama. Solís selecciona callos para danzar. Horas después EUA bombardeaba Irak y Siria violando otra vez el derecho internacional. Bombazos yendo, un funcionario de EUA determinó a Solís como “un aliado valiente”. A Watson en cambio cierta prensa la calificó de “bruja” y “hechicera”. En realidad Hermione Granger en el Colegio Hogwarts estudió magia. Solís por su parte parece haber estudiado más para ser hechizado que para hechizar.
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